En 1990, cuando las ventas de teléfonos celulares alcanzaron los cinco millones, era desmesurado pensar que tres lustros más tarde, se estaría vendiendo la mitad de esa cifra, pero a un ritmo diario. Efectivamente, en 2005, se vendieron 2,2 millones de móviles por día y las tasas de crecimiento parecen no detenerse sino acelerarse.
Para Motorola, que nació como fabricante de radios para automóviles pero que se concentra ahora en el suministro de infraestructura para redes y en la fabricación de dispositivos móviles, esta tendencia de la telefonía celular ha sido un motor importante de crecimiento en los últimos tres años, especialmente con el marcado éxito que ha tenido el teléfono ultradelgado Razr, del cual se han vendido 50 millones de unidades en 20 meses, un tercio del tiempo que requirió el iPod de Apple para vender la misma cantidad.
Ed Zander, quien dejó su puesto de número 2 en Sun Microsystems para re-ordenar una Motorola confusa y con falta de foco, llevó esta corporación de una organización de seis divisiones, con poca comunicación entre éstas, a una de tres áreas bien definidas: Infraestructura de redes, dispositivos móviles y el hogar conectado. No sólo la administración de Zander ha logrado elevar las ganancias operativas de 361 millones de dólares a $800 millones en ocho trimestres, también la compañía ha ganado consistentemente participación de mercado, un punto por trimestre en el mismo período.
Motorola se atribuye un 22,1% del mercado mundial de celulares, frente al 33,4% que posee Nokia. “Somos el número uno en norte y suramérica, y el número dos en Europa y en Asia”, dice Ron Garriques, el responsable de la división de dispositivos móviles de Motorola.
Al referirse a los 50 millones de Razrs vendidos, Garriques salta al siguiente orden de magnitud: 500 millones. Una meta utópica en lo inmediato para Motorola –esa cifra es más del 50% de las ventas estimadas de 2006--, pero no imposible si el crecimiento sigue acelerándose. El verdadero sueño de la empresa es la incorporación de los no conectados, dice Garriques, y que los usuarios habilitados por la comunicación móvil lleguen a los 5 millardos para 2011.
Hojillas y escalpelos
Con su exitoso modelo Razr, lanzado a finales de 2004, Motorola revolucionó la industria, tanto desde el punto de vista del diseño como por la versatilidad que ha dado a esta marca. El Razr original, comercializado por los operadores GSM, salió luego para CDMA, mejorando algunos parámtros, y entre los modelos lanzados este lunes en Chicago hay teléfonos UMTS y nuevos formatos, como el denominado RIZR, un modelo deslizante.
Para navidades veremos posiblemente el modelo KRZR, simultáneamente para GSM y CDMA, similar al RAZR en grosor, pero un centímetro menos ancho. También veremos en unos meses el Razr dorado, diseñado por Dolce y Gabana, el modelo deslizante y una versión candybar para CDMA, el SLVR 7c.

Pero el anuncio más importante de esta semana, en materia de nuevos teléfonos es un verdadero bisturí para las convenciones del mercado bajo e intermedio. Se trata del SCLP, léase “escalpelo”, en la nomenclatura de las marcas recientes de Motorola, en las que desaparecen las vocales.
Este teléfono, bautizado como Motofone, dos milímetros más delgado que el Razr y de diseño estilizado va dirigido a los usuarios de nivel de entrada e intermedios. Se trata de la nueva plataforma que coexisitirá con el Razr y que adoptará también todos los formatos posibles, léase flip o plegable, deslizable, o formato PDA. Por los momentos, en formato monobloque, se espera su introducción para finales de este año. La primera orden, colocada el día de su lanzamiento, este martes, fue de 500.000 teléfonos. El cinco seguido de un número variable de ceros parece marcar los hitos más importantes de Motorola.